12 agosto, 2015
  
Categoría: El Método

El Pobre Gato de Schrödinger y el Vaso de Agua en el Desierto

“El ego es el mayor enemigo de los humanos”.

Rig Veda

 

Todos sabréis, a schro-catestas alturas, en qué consiste el “experimento mental” del gato de Schrödinger, ése que a muchos nos ha hecho pensar en la posibilidad de universos paralelos, otras dimensiones, de que nosotros creamos la realidad a través de nuestra observación, etc.

 

Recordemos cómo iba esto según la Wikipedia:

Erwin Schrödinger plantea un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. Al terminar el tiempo establecido, hay una probabilidad del 50% de que el dispositivo se haya activado y el gato esté muerto, y la misma probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo”.

 

Lo primero de todo, ese tal Schrödinger era un poco cabrón, ¿no? ¿Qué tienes que meter un pobre gatito en una caja para matarlo? Serás mamón. Encima, si tan científico eras deberías haber sabido que a los gatos no les metes en una caja, pones la caja y ellos se meten solos. ¿Por qué no te metes el veneno por donde te quepa y te dejas de matar gatos y filosofar? O aún mejor, hagamos un experimento: mete el huevo izquierdo dentro de la freidora, si te quemas está encendida, si no es que está apagada. El huevo de Schrödinger se llamaría. Jajaja, ahí me he pasado.

Es que ya está bien hombre, ¡como si el ser humano fuese el único capaz de ejercer de observador! El “experimento” del gato se plantea desde una perspectiva de superioridad absoluta del humano sobre los animales. Como si el hombre fuese el único capaz de observar y colapsar con la focalización de su atención la función de onda. ¿Y que pasa con el gato? ¿No es observador o qué?

 

El amigo Schrödinger decía que la función de onda colapsa cuando se abre la caja y entonces el gato deja de estar vivo y muerto para pasar a estar o vivo o muerto. Como si el gato fuese una cosa…, una zapatilla. Pues bien, aunque parezca una tontería (lo es), opino que la función de onda colapsaría antes, dentro de la caja, pues el gato también es un observador. ¿O no? ¿O los animales no pueden colapsar la función de onda? ¿Qué pasa, que nosotros sí y ellos no? ¿Qué pasa, que solo tú, señor Schrödinger, tienes superpoderes para cambiar el mundo con una simple mirada?

Es divertido esto de sacar los ejemplos de contexto. Me recuerda a lo que me decía un amigo cuando me contaba sus divagaciones. Me planteaba con humor la vieja reflexión capitalista y él mismo se respondía: –Tú estás medio muerto de sed caminando por el desierto, llegas a donde otro que casualmente tiene un vaso de agua. ¿Cuánto vale ese vaso?… ¿¡Cómo que cuanto vale!?, me decía mi colega, hay que ser hijo de la gran p… para ver a alguien medio muerto de sed en el desierto y en lugar de darle el maldito agua, ¡¡vas y se la vendes!! ¡¡Y encima le quieres desplumar!!

 

Hace poco vi en Internet otro ejemplo. Una niña respondía en un examen de ciencia de manera curiosa. La pregunta era a modo de viñeta, y mostraba una jirafa alta al lado de otra más pequeña. La alta llegaba a comer del árbol y la pequeña no, por lo que esta última moría de hambre al lado de la otra, que estando más preparada para el entorno, sobrevivía. Sobre esta representación, una cuestión: ¿Qué demuestra esta imagen? Lejos de responder lo que el maestro esperaba (la teoría de la evolución), la contestación de la niña fue la siguiente: Esto demuestra que las jirafas no tienen corazón.

Sé que este “artículo”, “esbozo”, “cosa”, no tiene ningún sentido, como tampoco lo tiene pensar que el ser humano, por el hecho de serlo, es más que los animales. Quizá sea hora de que, como mi colega y la niña del ejemplo, cambiemos la forma de pensar, y de repente comprendamos que el respeto hacia el reino animal es crucial en nuestro paso por esta vida. En esencia tampoco somos tan distintos al gatito de dentro de la caja, aunque tengamos apellidos rimbombantes y demos largas peroratas científicas, eh, Schrödinger…, jajaja.

 

  

2 comentarios sobre 'El Pobre Gato de Schrödinger y el Vaso de Agua en el Desierto'

  • ENKIDU dice:

    No digo que no, pero cuentáselo al gato! Jejeje.
    Coicido contigo solo pretendí darle un toque de humor y aprovechar de paso para decir que hay que tratar mejor a los animales.
    Un saludo.
    Pero de todas maneras: En ese experimento, ¿el gato no ejercería de observador? Pregunto.

  • El experimento del gato de Schrodinger o paradoja de Schrodinger es un experimento imaginario concebido en 1935 por el fisico austriaco Erwin Schrodinger para exponer una de las interpretaciones mas contraintuitivas de la mecanica cuantica .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.