2 septiembre, 2011
  
Categoría: El Método

Grandes discursos contra el sistema

 

Hay momentos especiales en la vida que se graban a fuego en nuestras mentes para siempre. Momentos sublimes en los que grandes hombres pronunciaron las palabras mágicas que aún hoy encienden el corazón y azotan el alma. En NuevoOrdenMundial.es iremos recordando poco a poco algunos de los discursos y soliloquios más brillantes y emocionantes que el arte y la historia han conservado para nosotros. Y también algunos otros de tono jocoso, lo suficientemente divertidos o inteligentes (es lo mismo) como para añadirlos a nuestra lista. Esperamos que los disfruten.

 

Este es uno de los últimos discursos de Salvador Allende, el valiente presidente de Chile. Fue asesinado en el golpe de estado organizado por la CIA en 1973, que estableció el régimen totalitario de Pinochet e impusó por la fuerza el neoliberalismo de Milton Friedman. La importancia del experimento de Chile fue muy importante ya que se pusieron por primera vez en práctica las diabólicas teorías económicas de este señor asesino de masas, y premio nobel además, para que vean que una cosa no quita a la otra. El resultado fue desastroso para el pueblo, aunque un puñado de millonarios se enriquecieron el triple durante décadas. Al menos alguien lo pasó bien en esta fiesta del lucro en la que se convirtió Chile, donde una cosa sí quitó a la otra:

 

 

Este otro discurso lo pronuncia Charles Chaplin en la película de 1940, El Gran Dictador. Chaplin, que ha sido confundido con el general de Tomania por su gran parecido con él, es llevado a dar un discurso ante las masas para hablar del inicio de la conquista del mundo. Pero el barbero judío pronunciará unas palabras que nadie se espera, exhortando a las masas hacia la única conquista que merece la pena: la de la libertad y la humanidad. Los avances de la tecnología requieren bondad humana. Si no, estamos acabados. Decid NO al hombre-máquina:

 

 

Este es el discurso soberbio de Espartaco, el célebre esclavo tracio que desafió a los invencibles romanos hace dos mil años, hizo temblar a los generales y removió el Imperio hasta los cimientos. Espartaco luchó, venció y alcanzó la libertad. Setenta mil soldados, la élite del ejército romano, no pudieron con el ímpetu de un sólo hombre libre. Roma perdió todo su esplendor tras las luchas con este esclavo indomable. Este impresionante discurso hace referencia a la aniquilación de ciertas tropas romanas, cuyo general es capturado y forzado a escuchar una arenga que deberá repetir a su emperador y ante el senado. Desgraciadamente, no tenemos las imágenes de Espartaco pronunciando su audaz perorata cien años antes de Cristo, pero sí tenemos a José Luís de MundoDesconocido.com, que lo cuenta con mucho brío y mucho desparpajo. El mundo está harto de la corrompida Roma, estamos hartos de la canción del látigo:

 

 

Este breve discurso es del rey de Mississippi, Russell Edgington, el vampiro-banquero de la serie True Blood, que harto de mentir y de ocultarse durante tres mil años decide mostrar la verdadera cara de los vampiros. Estos seres son prácticamente inmortales. No son iguales a nosotros, no quieren igualdad. No quieren los mismos derechos. Sólo quieren devorarnos a nosotros y a nuestros hijos. Por supuesto, donde dice vampiro, ustedes sustitúyanlo por banquero. Diversión pura y dura, queridos amigos:

 

 

El último discurso de hoy es de Cantinflas, que en la película de 1967 titulada Su Excelencia, interpreta a Lopitos, un embajador de la pequeña República de los Cocos. Cantinflas se encuentra en una situación donde su voto, tanto a favor de los verdes como a favor de los rojos, decidirá los designios del mundo. Lopitos no votará ni por unos ni por otros. Respeta las ideologías pero no los procedimientos de estos señores. Imponer las ideas por la fuerza es un error. “No sería justo que el único voto de un representante, que a lo mejor está enfermo del hígado, decida los destinos de cien naciones”:

 

 

¿Qué les parece? ¿No se ve todo mucho mejor subido a hombros de sublimes hombres? ¿Subidos sobre Allende, Chaplin, Espartaco o Cantinflas? Pues claro que sí, mucho mejor, por lo que debemos estarles agradecidos y no olvidarlos. No olvidar nunca. Para que no alteren nuestro pasado los que ahora controlan el presente, que con esta técnica orwelliana pretenden controlar el futuro. No olvidamos. Allende no se suicidó, maldita sea. No vean la televisión, es un cáncer. Vean Internet. Vean NuevoOrdenMundial.es, donde empleamos la palabra con honestidad para defender la Tierra.

 

  

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